
¿Quieres persuadir a tu público? ¿Quieres impactar con tu presentación?
Nos comunicamos cada vez que tenemos interacción con otros. De lo bien que lo hagamos dependerá el éxito que alcancemos al final. Comunicarse con otra persona no es una ciencia exacta. No existe un conjunto de procedimientos reglamentarios precisos o exactos. Es un arte que requiere mucha práctica.
El “mensaje” en el proceso de comunicación no sólo se refiere a la información verbal que queremos transmitir. También, nuestras actitudes, lo que decimos, lo que hacemos, cómo miramos, cómo lucimos y hasta lo que callamos son parte del mensaje. Debemos tener conciencia de ello y mejorar todos esos temas.
LOS 5 ASPECTOS A EXPLOTAR
1. Contacto visual
Mirar hacia otra parte demuestra un nerviosismo que afecta nuestra credibilidad o simplemente puede interrumpir la comunicación. Por eso:
- Mira con sinceridad y sin titubear: No mirar a los ojos puede impedir la comunicación y mirar fijamente por mucho tiempo puede incomodar. Una mirada clara y tranquila, otorga veracidad a nuestras palabras. Proyecta sinceridad. Por otro lado, cerrar los ojos por 2 ó 3 segundos mientras hablamos transmite el mensaje: “en realidad no quiero estar aquí”. Y quienes te escuchan tampoco lo querrán. Esto puede proyectar aburrimiento.
2. Postura corporal y movimientos
Para lograr un mejor impacto cuando hables y mejorar tu estilo, practica esto:
- Párate erguido: los hombros caídos refleja poca confianza en uno mismo, transmites negatividad y te hace ver como un perdedor. Erguido proyectas dinamismo, positivismo, actitud de seguridad, autodominio, liderazgo. Por otro lado, “apoyarse sobre una cadera”, es como si estuvieras diciendo “no estoy aquí” ocasionando distanciamiento entre los demás y tú.
- Muévete con soltura: Si debes estar sentado, trata de ponerte de pie cuando te toque hablar o inclínate hacia adelante para causar mayor impacto, pero ante todo asegúrate de estar siguiendo tu propio estilo. Movimientos rápidos denotan nerviosismo y demasiado lentos proyectan pasividad.
3. Expresión facial, gestos y ademanes
Nuestros gestos se realizan inconscientemente, sin darnos cuenta de lo que hacemos cuando hablamos. Sin embargo, son muy importantes porque refuerzan lo que decimos, aunque a veces contradicen nuestro mensaje, confundiendo al oyente. Para controlar tu expresión facial y mejorar tus gestos:
- Muéstrate relajado y actúa con naturalidad: tus gestos deben ser naturales aún cuando estés entusiasmado o molesto, aprende a sonreír bajo presión. Hazlo de manera natural como cuando estás contento. Si no tienes el hábito ¡cuidado! las sonrisas falsas no funcionan. No sólo no duran mucho tiempo, sino que se nota que son falsas. Practica frente al espejo recordando que todos tenemos ademanes positivos y negativos. Ensaya tus ademanes positivos hasta hacerlos de manera automática y elimina los negativos.

4. Apariencia personal y forma de vestir
Tu forma de vestir será parte del mensaje. Estarás indicando quien eres y lo que pretendes que los demás piensen de ti. Por ello:
- Mejora tu forma de vestir y tu aspecto general: No existe una manera correcta para vestirse, pero ésta debe ser adecuada a cada situación, lugar, circunstancia y estilo personal. Recuerda que es mejor estar demasiado bien vestido que mal vestido. Por muy bien que luzcas, si no estás cómodo no serás un buen comunicador. Los “disfraces” no ayudan mucho a la credibilidad.
5. Actitud general
Antes de que digas una sola palabra, tu público se hará una imagen de ti, de cómo eres, todo por tu actitud personal. Por ello debes mostrar:
- Gran apertura al diálogo sin dejarte llevar por actitudes negativas de algunos asistentes. Muestra que te sientes a gusto, tranquilo, receptivo, seguro y natural. Dispuesto a aceptar críticas pero nunca viendo al público como un enemigo. Adopta un porte sereno y de autodominio, pero al mismo tiempo no humilles ni ofendas a nadie. Por último, no hagas chistes que pudieran bajar el nivel de tu presentación.

Reflexión final
La habilidad de hablar en público es una de las habilidades profesionales más importantes que toda persona debe desarrollar en algún momento de su vida. Al mismo tiempo, es importante que mantengas un estilo propio, tuyo, que cautive la atención del público.
Como Orador eres el comunicador principal y la manera cómo realices tu papel de emisor será tan importante cómo el mensaje en sí mismo. A la larga, estas habilidades no sólo te ayudarán a mejorar tus comunicaciones dentro de tu grupo de trabajo y alcanzar los resultados esperados sino que, además, te beneficiarán individualmente en el desarrollo integral de tu personalidad.
Éxitos.
“La habilidad para expresar una idea
es casi igual de importante que la idea misma”
Bernard Baruch
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