Enfrentando desafíos frente al público

¿Quieres hablar en público sin que esto sea una situación estresante o una experiencia paralizante?

¿No sabes dónde poner manos ni pies? ¿Incómodo por tener las manos sudorosas? ¿Sientes una contracción estomacal? Es posible incluso que te tiemblen las rodillas y que se te seque la boca. ¿Te ha pasado esto alguna vez?

Muy pocas personas pueden hablar en público sin experimentar nerviosismo. Aunque eso desaparecerá tan pronto como muestres entusiasmo y sinceridad en lo que expones. Cuando te concentres en el mensaje dejarás de lado tus miedos. Contrólate, no dejes que se interponga entre tú y tu público.

LAS 5 SUGERENCIAS PARA ENFRENTARLOS

Rehuir a pararse frente al público es una fobia muy común. Sin embargo, un poco de nervios, no será problema, lo importante es que esto lo uses a tu favor.

1. Miedo

No pienses que es irremediable. Lo que te paraliza y te impide desenvolverte es tu reacción a lo que sientes. No alientes pensamientos negativos sino el miedo crecerá y te dominará. Recuerda que muchos de los participantes están admirando tu valentía de pararte al frente. Si reconoces que es natural sentirse nervioso antes de comenzar una disertación, estás en camino de vencer el nerviosismo e incluso de beneficiarte del estímulo que éste brinda. Esfuérzate en dar lo mejor de ti y el miedo desaparecerá.

2. Tensión

Casi todos experimentamos algo de presión cuando hablamos frente al público. Esto es el resultado natural de la tensión creada para reaccionar ante un «reto». Lo ideal es que controles esos nervios a través de una buena respiración. De esa manera, bajarás los niveles de ansiedad y el público te verá calmado, seguro, con dominio del tema y completamente relajado estando en control de la situación.

3. Preocupación

La conciencia excesiva de uno mismo, causa falta de naturalidad. Ésta es una de las barreras más grandes que debes vencer. Si estás demasiado pendiente de ti mismo, no puedes pensar en lo que dirás. Concéntrate en tu mensaje, en lo que vas a decir y dilo. Así verás que la preocupación pasa a ser motivación.

Tip by Freddy Casanova Bedoya
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4. Ser aburrido

Si no tienes claro lo que deseas lograr, es difícil que «captes su atención». No es lo mismo hablar con ejecutivos experimentados que con estudiantes. Mimetízate con tu audiencia, piensa en ellos más que en ti. La mirada será uno de tus mejores formas de evitar la distracción. Igualmente tu tono de voz, exprésate con fuerza y entusiasmo, evitando el hablar muy rápido o muy bajo o con una entonación monótona.

5. Manejo de lo cómico

No todos pueden inyectar fácilmente un poco de humor en una exposición. La reacción del público ante un chiste puede ser magnífica o desastrosa. Si logras que se rían, ellos y tú se relajarán. Pero si no responden a tus bromas, el efecto puede ser negativo. Tus chistes deben ser siempre de buen gusto y pertinentes. Si piensas que alguien considerará que algo es de mal gusto, no lo incluyas. Tu propia experiencia te dirá si estás en condiciones de ser gracioso o no. Mientras tanto mantén tu buen humor y actitud amistosa.

Tip by Freddy Casanova Bedoya
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Reflexión final

Debes esperar que las miradas se centren en ti. Aunque la gente que mira te produzca temor, deberás aprender a devolver la mirada. En cuando al miedo, hay que recordar que lo que se siente es siempre más fuerte que lo que se observa. El buen humor y el ingenio en la expresión oral son factores positivos cuando se tienen esos dones. Pero si no se poseen, es preferible mantener una actitud de seriedad pero cordial. El sarcasmo, no importa contra quien sea dirigido, es siempre peligroso.

Como los riesgos de hablar en público ocurren en la mente, es allí donde descansa su solución. Es importante que enfoques tu mente en el mensaje que comunicarás pensando en lo que es importante para ellos. Si eres sincero al hablar, si les hablas como un diálogo y no como una exposición académica formal, verás que te irá mucho mejor y los pensamientos negativos desaparecerán. Si hablas con entusiasmo y motivado, disiparás las nubes de temor y brillarás como orador.

Éxitos.

«La mejor forma de vencer los miedos es enfrentándolos.»


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