¿Qué haces si te piden que dirijas unas palabras en la próxima reunión? ¿Quieres que no solo te presten atención sino que acepten tus ideas?
En el mundo actual, nos enfrentamos a menudo con reuniones, conferencias, deliberaciones, hablamos frente a grupos para explicar soluciones a problemas. Por ello, debemos estar preparados a exponer y expresarnos con confianza, vigor y entusiasmo.
Si deseas tener éxito, debes estar convencido de lo que dices y poder expresarlo con maestría, debes tener la valentía de decir lo que crees sin esperar a saber qué piensan los demás. Por otro lado, si esperas pensar en algo interesante que decir cuando te encuentres de pie frente al público, estarás caminando hacia el fracaso, no só1o al fracaso en el discurso sino a tu fracaso personal. En este artículo me enfocaré en el Discurso Preparado.
Discurso Preparado. Es aquel que se redacta previamente como un bosquejo de ideas para ser usado como guía al hablar públicamente en un orden pre-establecido o para ser leído al pie de la letra.
LOS 4 PUNTOS CLAVES:
1. Piensa en tu audiencia
¿Quiénes escucharán tu discurso? ¿Dónde hablarás?
Selecciona un tema que interese a los presentes y luego encuentra la manera de captar su atención y mantenerla. Pero ten cuidado, a veces como experto tiendes a utilizar palabras que sólo son comprendidas por similares en tu área. Piensa en quienes te escucharán y recuerda que quieres comunicarte con ellos, no confundirlos. Que tu discurso no sea largo y aburrido pues así la gente literalmente se quedará dormida oyéndote. Usa sabiamente tu sentido del humor.
2. Piensa en tu tema
Pregúntate, ¿Lo que hablaré se relaciona con aspectos de la vida de quienes me oirán? ¿Cuánto tiempo dispongo? ¿Cuánto hablaré? ¿Sobre qué hablaré? ¿Qué pretendo con mi discurso: persuadir, informar, entretener? ¿Por qué hablaré?
Pon las respuestas por escrito, y tenlas muy en cuenta al preparar tu discurso. Conecta tu discurso con una noticia importante o de impacto, así destacarás la relevancia de lo que dirás a continuación.
Un buen manejo del buscador en internet te será muy útil. Puedes obtener información sobre la mayoría de temas en los diversos sitios en la web. También libros, periódicos y revistas son una buena fuente de información.

3. Piensa en el material
Selecciona con cuidado tus ideas y conceptos, desarróllalos plenamente y rodéalos de información de apoyo. Tus oyentes deben comprender fácilmente cuál será el tema. Como es natural, es esencial que los hechos que fundamenten tus ideas sean expresados en forma clara y positiva. Termina teniendo todo el tema por escrito, usando frases cortas. Ordena luego estas ideas y dale forma a tu discurso de acuerdo a una secuencia lógica. Suprime toda información innecesaria o no pertinente. ¡No trates de abarcar demasiados aspectos del tema!
Evita el plagio. Si citas alguna fuente, asegúrate de decir de dónde sacaste la información o quien la publicó. Para hacerlo, anota las fuentes para seguirles el rastro en caso de que finalmente uses esa información en tu discurso.
NOTA: Si usas apuntes de referencia, asegúrate de que éstos sean nítidos y tengan una apariencia profesional.
4. Piensa en tí mismo
Pregúntate, ¿Qué sé yo sobre este tema? ¿Qué no sé? ¿Cómo enfocaré el tema?
Pon por escrito las respuestas. Te sorprenderás al ver cuánto sabes y cuánto no.
Dos recomendaciones muy importantes:
a. No memorices tu discurso.
b. No lo leas.
Recuerda que tener tu discurso por escrito, palabra por palabra, puede hacerte caer en la peligrosa trampa de leer sin mirar a tu público, lo que te haría perder fuerza y contacto visual, y así no atrapar su atención. No necesitas memorizar tu discurso palabra por palabra, lo importante es exponer las ideas de forma clara y atractiva.
Practica previamente. Si no es frente a alguien, al menos que sea en voz alta. Esto te permitirá comprobar si puedes pronunciar correctamente todas las palabras y verificar si te tomará el tiempo asignado (en la mente hablamos más rápido que en voz alta). Si es demasiado largo, deberás recortarlo. Si te quedó corto, añade algo más.

Reflexiones finales
Piensa que quienes están escuchándote son conscientes de que estás sometido a tensión extrema y seguro nadie quisiera estar en tu lugar. Por otro lado, piensa también que tus oyentes están allí porque están interesados en lo que dirás y esperan que digas algo interesante, agradable y útil.
Practica tu discurso frente a un espejo, en voz alta. Nada reemplazará a una buena preparación. No trates de aprender tu discurso en una noche ni en una sesión. Es mejor practicar un poquito cada día, teniendo en consideración cuándo éste será pronunciado. Así, las ideas estarán mejor grabadas en tu mente y eliminarás los apuros y frustraciones de último momento.
Recuerda que en cualquier momento estarás expuesto a enfrentarte a un público y ese es un examen inexorable del cual dependerá, en gran parte, el reconocimiento personal y el éxito como profesional. Tu éxito.
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Éxitos.
«Hay que decir lo más posible, lo mejor posible, en el menor tiempo posible.»
Anónimo
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